Sarean.

La primera vez que conocí al grupo sarean, todavía no tenían nombre. Les habían expulsado del mítico Sarea: La barra alta, la proyección en la pared, el tabaco en las mesas y algunos porros en las bocas de las gentes, todavía dentro: la gente del barrio apostada en la barra, pintxos de tortilla, y tortilleras, también. Y en San Francisco, y recordaba al otro San Francisco, al de afuera, al del otro lado del océano, y al otro lado de la calle gentes también venidas del otro lado del océano, del otro lado del mar, y también dentro. Dentro estábamos todas, y nos quedamos fuera cuando nos lo cerraron. Nada fuera de lo normal.

Cuando conocí al grupo que luchaba por no quedarse fuera, porque reabrieran Sarea, todavía sin nombre, para meterse dentro, era hacia 2007. En un taller de aquí al lado. Era invierno en Bilbao. Todo el mundo de luto riguroso. <negro negro. <si hubiera estado en el frente de Aragón, seguro que hubiera asistido a muchas asambleas como esta en 1937. Asamblearios totales, asamblearias totales luchando por su local: compañeros, compañeras. Yo me sentía en el quinto pino, en el quinto regimiento, la quinta comuna. Alguien que se parece a Lenin toma la palabra: hay que cambiar el rumbo de las cosas, tomar la plaza, entablar un acuerdo con el ayuntamiento, amasar adoquines, aquí llamados baldosa Bilbao. Se calla calándose el gorro. Habla otro, que no habla mucho. Se va turnando más gente. Se exponen ideas, se interrumpen, callan, hablan, proponen: Hay que quedar, hay que ver a este, hay que hablar con el otro. Hay una becaria: estos de la asamblea ya han conseguido una becaria

para dar la murga sobre un local que ni siquiera tiene nombre: por el momento tienen liberado, becaria y un no local.

Se hace un concierto, se hace otro concierto. Arroces, no se vende mucho, llueve, se saca una barra que hace un carpintero también de aquí. Autogestionados. No se vende nada. Los del ayuntamiento ausentes. Otra asamblea, y otra, y otra, y van pasando los del ayuntamiento con trajes de oro. Y un señor de chaqueta amarilla, y anillo de oro amarillo que se compromete a no comprometerse. Y viene un tipo de ojos amarillos y pide agua, antes había muchos como ese tipo de ojos amarillos y sangre menos roja, pero el sida a gentrificado la plaza: a los yonkis de ojos amarillos que dejó la movida los movió el sida, los barrió el sida del barrio.

Más asambleas: hay que hablar con las arquitectas, que vengan a la plaza, que más bancos, que menos bancos, que se impliquen en el local, que no quiten el verde. Van a quitar el verde pero les vamos a verdear con un huerto. ¿huerto? ¿en sanfran? Eso sí que es imposible. Más asambleas para el huerto: las asambleas crecen como calabazas invasoras, para las cuales pusimos las semillas, cuando las amigas todavía eran amigas, y florecen las semillas cuando las amigas ya dejaron de serlo, pero el huerto avanza. Y se cuenta con subvención, y se encargan los cajones y las sementeras, a lo grande, como se hacen las cosas en Bilbao. Y se mean los niños, y no importa y el jardín desborda. Y bueno algo es algo. De Sarean ya creció también el nombre, algo para empezar. Y la gente se quema. Se mueve, se busca, ya no viene del ayuntamiento el señor de amarillos,

ahora le toca a la mujer de rojo, y no hay nada que hacer, solo los del huerto cultivan algo.

Y ahorita una coordinadora. Y ahoritita una asamblea. Y lueguito una manifestación reivindicativa porque están cerrando los portales, y luego una performance porque cierran los locales, y luego una procesión con saeta muda. Una saeta muda al cristo del ayuntamiento. Y una performance porque no somos de Neguri. Y una performance de masa gris humana. Cambian los ayuntamientos, se renuevan las esperanzas, se queman las esperanzas, se consumen los ayuntamientos y los plazos. Y aquí no se consuma nada. En la plaza se consume. Ya ni se fuma dentro. Nos queda el Urkiola. Han cambiado los tiempos y la lucha permanece, camaradas, a tomar los portales, a tomar el ayuntamiento, a tomar por culo.

Y al final les hemos llevado al huerto.

Por lo menos les hemos llevado al huerto.

Sigue la lucha: otra asambleíta al precio de ganga. Los martes asamblea, los jueves mercao. mientras entran en los talleres a darnos el palo: lo robado no ha salido del portal, aquí mismo te roban y te lo venden, todo en el Corazón.

Hubo hasta nieve en Bilbao, agua en Bilbao, ganó y perdió el atletic; más inviernos. Más noviembres Men. Más Histeria. Más graffity en SC galery, más bilbi, menos Sarean.

Se acaban los becarios y sigue el máster en como lograr un local. Y sí, esto son 7 años. Cifra mágica, número de números, cábala que acaba por pasar: ahora las asambleas se hacen en Sarean. Dentro.

El espacio común está servido. Tomemos el espacio. Larga vida a Sarean.

Josebe Martínez
Septiembre 2015
Inauguración del local de Sarean, Plaza Corazón de María.

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