Ha pasado gran parte de su vida viajando de un lado para otro, escuchando millones de historias y plasmando las más impactantes en sus más de treinta libros. A sus 53 años, Jon Arretxe hace ya varios que echó el freno y se instaló en Arbizu, Navarra, desde donde no ha parado ni un solo día de escribir. Aprovecha cualquier excusa que tiene para visitar Bilbao La Vieja, lo que para él es “volver a viajar”. Precisamente en este barrio se sitúan sus cuatro últimos libros, donde un peculiar detective como Toure vive todo tipo de aventuras en la “Pequeña África” bilbaína.

Tus libros han estado dirigidos a muchos públicos. ¿Con qué género te has sentido más a gusto a los largo de tu carrera? 

Me he sentido a gusto escribiendo lo que me apetecía en cada momento y sin pensar en para quien era, y sí que es verdad que mis libros los leen gente de todas las edades, pero yo tan solo tengo un libro infantil y un libro para jóvenes, y todos lo demás son, en teoría, para adultos, pero dentro de los adultos, la gente de secundaria muchas veces elige estos libros por que ya no quiere cosas para niños.
Es curioso por ejemplo que “Ostegunak” donde más se lea es en los institutos, porque al fin y al cabo es apología del gamberrismo, no es nada educativo, pero los profesores se han dado cuenta que les funcionan y los utilizan.

¿Con cuál de tus libros te quedarías? 

Mi obra más especial sobre todo en la literatura de viajes es “Siete colores”. He escuchado millones de historias de muchas personas, y de todas esas historias que he escuchado hice una recopilación de las que más me han emocionado, acojonado, me han puesto triste…Con “Siete colores” lo que hice fue recogerlas y ordenarlas por sentimientos. Además es también una obra de arte, porque tiene tanto música como ilustraciones y está dividida en diferentes colores. En cuanto a literatura negra, yo me quedaría con mi último libro, “Sombras de la nada”, es el más especial.

¿Cómo surgió tu idea de escribir sobre Bilbao La Vieja y San Francisco?

El barrio lo escogí porque yo me fío mucho de las opiniones que me da la gente; amigos lectores, colegas escritores…y muchos de ellos me decían que tenía que situar alguna de mis novelas negras en el País Vasco, el extranjero está bien pero también había ganas de que se situara alguna de ellas aquí. También muchos me decían que tenía que crear un personaje, como tienen la mayoría de los escritores de novela negra. Entonces me pregunté, ¿en el País vasco cuál es el ambiente más clásico de novela negra? pues sin duda el barrio de San Francisco.
En cuanto al personaje, quería hacer algo original y diferente, y un detective o un ex-ertzaina por ejemplo no me motivaba, y al final acabé creando a Toure buscando la originalidad, porque era totalmente diferente a lo que se había visto. A mí de hecho la lucecita se me encendió cuando un día un chico de color me dio un papel que decía que era uno de esos hechiceros, y supe que algún día iba a hacer algo con eso.

¿Te ha resultado difícil conseguir las fuentes en un barrio como éste en el que la gente se siente reacia a hablar con periodistas y escritores? 

Pensaba que iba a ser muy difícil pero tuve mucha suerte y me resultó bastante más fácil de lo que pensaba gracias a los contactos. Yo llevo muchos años moviéndome por todo tipo de ambientes; y al final con colegas, amigos de amigos, compañeros de estudios o ex alumnos siempre te encuentras, vayas a donde vayas.
En San Francisco sucedió algo parecido. Tuve la suerte de que me empezaron a aparecer conocidos, y he acabado haciéndome colega de mucha gente de asociaciones. Sí que es verdad que empecé con mucho cuidado y tranquilamente, hasta que al final me he acabado haciendo hasta una cuadrilla de poteo, y de ahí acaban saliendo mil ideas para las novelas.

¿Toure es real? 

Toure es inventado, lo que sí que existe es una persona con ese nombre, pero no es ningún hechicero ni nada de lo que cuento en el libro. Él es más mayor que el personaje, le conocí en África en mi primer viaje largo. Crucé el desierto en bicicleta y acabé en Malí medio enfermo en casa de Mamadú Toure y su familia. Estuve una semana viviendo con ellos, me ayudaron a vender la bicicleta…se portaron de cine conmigo.
Sí que tiene una hija que está en París como Sira, y una mujer como Mariam, pero lo único que he utilizado han sido sus nombres, me he basado en ellos como personajes. Unos cuantos años después recuperé su contacto gracias al correo electrónico y de vez en cuando seguimos hablando.

¿Has visto que escribiendo estas historias la visión del barrio se ha suavizado para la gente? 

Sí, mucha gente me dice o me escribe que ahora tiene otra manera de ver el barrio. Yo no es lo que busco, tan solo quiero hacer novelas negras que gusten a la gente y a poder ser que se vendan mucho porque yo vivo de esto, claro, pero bueno, de paso me interesa hacerle un favor a la gente que vive en este barrio, que realmente lo único que quieren es sobrevivir y lo pasan verdaderamente mal con la fama que tienen, porque muchas veces es falsa. Esa es una de las razones por lo que lo cuento en primera persona, es una de las manera que tengo de que el lector se identifique más y que viva las sensaciones y sentimientos que tiene él.
Éstos últimos libro cuentan una historia mucho más cruda que los dos anteriores, ¿por qué decidiste que fuera así? 

Quería que cada novela tuviera su personalidad, porque si no en las sagas tienes ese peligro, otra más de Toure, y yo no quiero que sea eso. Igual la primera fue la más documentada porque tenía que presentar al personaje y a todo el barrio, la segunda se centró más en el humor, y a partir de ahí he querido que sea negra, negra. Mucha gente se ha sorprendió porque se esperaban algo más similar a lo anterior, pero aquí ya nos dejamos de chorradas y nos ponemos más serios.

¿Qué visión tienes del barrio? 

A mí me encanta, es el barrio más vivo de todo Euskadi sin ninguna duda. Por una parte me hace sentir que viajo, porque ya apenas puedo hacerlo por mis circunstancias personales, y cuando vas por Bilbao La Vieja lo que más ves son africanos, y el idioma que más escuchas es el árabe, y te puedes tomar un té en un bar especializado, o un cus-cus, o una cerveza en un bar sudamericano…Yo estoy a gusto así, un lugar muy mestizo y con mucho movimiento cultural.
Además tengo que decir que la mejor gente vasca que he conocido, la he conocido ahí, y eso que he andado por muchísimos sitios, así que cualquier excusa que tengo, me voy al barrio.

¿Has observado que con los años van mejorando las circunstancias en estos barrios? 

Los años más duros fueron los 80-90, que no lo conocí desde dentro, sobre todo después de las inundaciones que llevaron a vivir a un montón de gitanos que era la primera vez que vivían en pisos. También pegaba fuerte la heroína y estaba lleno de drogodependientes, ahora por ejemplo toda esa gente tienen locales donde ir como la Comisión AntiSida, ahora es otra cosa.

Hoy en día la gran mayoría de la gente va a trabajar, a buscarse la vida, y la razón por la que hay más extranjeros es básicamente porque es donde los alquileres están más baratos.

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